sábado, 21 de octubre de 2017

Antonio Palacios y el Hospital de Maudes

La figura de Antonio Palacios ha sido para Madrid un equivalente a la de Antonio Gaudí en Barcelona, en tanto que constructor del Madrid moderno que vemos actualmente en nuestra ciudad.

Habría que ver el surgimiento de la obra de Palacios en el contexto del cambio de siglo XIX-XX, cuando aparecen en España las figuras de arquitectos destacados como Gaudí o Palacios que realizan sus obras en mitad de las diferentes corrientes artísticas de la época, como el neoclasicismo o el estilo neomudéjar e industrial.

En esta época de cambio de siglos destaca Antonio Palacios, el gran arquitecto de Madrid que, a pesar de su orígen gallego, realiza en Madrid algunas de sus obras más conocidas.

El estilo de Antonio Palacios es difícil de clasificar en opinión de algunos estudiosos de su obra. Fue criticado por permanecer ajeno a las corrientes arquitectónicas del momento, variando entre el regionalismo al neoclasicismo, siendo su material preferido el granito.

Entre sus obras más conocidas en Madrid, destacan; Metro de Madrid (1916), el Palacio de Comunicaciones (1907), el Hospital  de Maudes (1916), el Edificio de las Cariátides (1918),  Círculo de Bellas Artes (1919), o el Banco Mercantil e Industrial (1933).

De entre sus obras más destacadas en la capital, destaca el Hospital de Maudes, que tuvo una historia movida y conflictiva por los muchos usos que sufrió a lo largo de su historia.

El Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula, más conocido como Hospital de Maudes es un inmenso edificio con con fachadas a la calle Raimundo Fernández Villaverde, Alenza, Treviño, y Maudes.

Fue diseñado y construido como hospital para asistencia sanitaria gratuita dispensada a jornaleros en 1908 y finalizado en 1916, por los jóvenes arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi Machimbarrena, siendo administrado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Durante la Guerra Civil, y debido a la necesidad urgente de habilitar espacios y edificios en el Madrid republicano para acoger y asistir a los muchos heridos en los cercanos frentes de guerra, y debido a los ataques aéreos de la aviación franquista en la capital republicana, el Hospital pasa a denominarse durante esta época como "Hospital Obrero de Maudes" (en algunas ocasiones también como "Hospital Obrero de Cuatro Caminos" ) o simplemente "Hospital Obrero",  dirigido por el doctor Rafaél Argüelles López.

De este periodo es una visita del Presidente de la República, Manuel Azaña, a los frentes de la ciudad de Madrid el día 13 de noviembre de 1937, en el que se visita, entre otros, el Hospital Obrero de Maudes para supervisar el trabajo hospitalario durante el conflicto bélico, acompañándole Indalecio Prieto (Ministro de Defensa Nacional), José Giral (Ministro de Estado), Juan Negrín (Presidente del Gobierno), y Vicente Rojo (Coronel Jefe del Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas y Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra).

Según informa Pedro Montoliú Camps en su texto "Madrid en la guerra civil", el edificio fue incautado por el Socorro Rojo Internacional para dar servicio y asistencia médica al Ejército Popular Republicano, siendo transformado por lo tanto en hospital de sangre de la I Región Militar bajo el control de una organización sindical. En el año 1939, a punto de finalizar la guerra, se convierte en Hospital Militar de Urgencias.

Tras la guerra, se acondiciona el edificio como hospital militar. Sin embargo, a finales de los sesenta va cayendo en el abandono, y en 1970 fue abandonado definitivamente, siendo la actual sede de la Consejería de la Comunidad de Madrid de Transportes e Infraestructuras.

Tratado de Edimburgo-Northampton


El Tratado de Edimburgo-Northampton fue un tratado de paz firmado en 1328 entre los reinos de Inglaterra y Escocia. Marcó el final de la primera guerra de independencia escocesa, que se inició en 1296 con la invasión de Inglaterra a Escocia, cuando el entonces rey de Inglaterra Eduardo I Plantagenet se proclamó a sí mismo heredero al trono escocés tras la muerte sin herencia del, hasta ese momento, último Rey de Escocia, Alejandro III. 

Con esta muerte, se inicia un interregno y un vacío de poder en el reino gaélico y un enfrentamiento civil entre los dos grandes clanes y pretendientes al trono; John Balliol y Robert Bruce.

Tras la invasión inglesa, se inicia una guerra de independencia escocesa, liderada por los defensores y guardianes de Escocia, tales como el ya famoso y mítico William Wallace, Andrew de Moray y Robert Bruce.

Tras varias batallas importantes, como las de Stirling, o Falkirk, y la muerte de los líderes escoceses Andrew Moray y William Wallace, el ya entonces proclamado Rey de Escocia Robert I Bruce consigue derrotar al ejército inglés del rey Eduardo II Plantagenet en la famosa Batalla de Bannockburn el día 24 de junio de 1314, lo cual supuso el reconocimiento definitivo de la independencia de Escocia.

Este reconocimiento fue plasmado en el Tratado de Edimburgo-Northampton, redactado en el idioma común de la época, el francés, firmado en Edimburgo por Robert I Bruce el 17 de marzo de 1328, y ratificado por el Parlamento de Inglaterra en Northampton, el 1 de mayo. En dicho tratado, el rey Eduardo II Plantagenet de Inglaterra se comprometía a reconocer la independencia definitiva del Reino de Escocia, así como la legitimidad del rey Robert I Bruce y sus herederos en el trono escocés.

Azulejos gremiales

                                

Este azulejo, probablemente realizado en Manises, presenta decoración en azul de cobalto sobre fondo blanco. Representa de punta a punta, en diagonal, una carda, emblema del gremio de peraires, y en los bordes, medias hojas aserradas. 

Existen también azulejos con unas tijeras usadas como símbolo de este mismo gremio. Ambos instrumentos son símbolos del gremio desde que Juan I en 1395 los concedió como escudo de armas. 

No obstante, su existencia como gremio es bastante más antigua. El trabajo de los peraires era el de repasar las telas que habían fabricado abatanadores y tundidores: ellos las limpiaban de impurezas y estiraban la tela en el tirador. Las telas debían tener las medidas reglamentarias y estaba también estrictamente prohibido que se usaran cardas de hierro, sólo se permitían las naturales de la planta "cardó".

Este azulejo procede del derribo de la casa gremial de la calle Quart en Valencia, que subsistió hasta mediados del siglo XX. Formaba parte de un pavimento de mediados del siglo XV en el que azulejos cuadrados con cardas y tijeras se combinaban probablemente con otros hexagonales bizcochados. 

De hecho, la nomenclatura de las calles de esta parte de la ciudad nos remite a la actividad relacionada con la lana, como son la calle del "Tirador", calle "dels Teixidors", calle "La Carda", etc.

Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia.

https://www.mecd.gob.es/mnceramica/home.html;jsessionid=734D89522B2CFC5EA0538D2841B7C474

La muerte

La Muerte

Gil de Ronza 1522

Esta escultura pertenece al ambicioso conjunto escultórico encargado al flamenco Gil de Ronza para una capilla funeraria en el convento de San Francisco de Zamora. Atestigua la vigencia ya avanzado el siglo XVI de una visión de la muerte marcada por el miedo, el sentido de lo macabro y la conciencia de la miseria humana, y representada como una anatomía humana en descomposición. 

Cubierta con su sudario y sosteniendo la trompeta del Juicio Final, ilustraba el momento de la Resurrección de los muertos.

El origen de la propaganda



Especialmente durante el siglo XX y XXI, el uso de la propaganda por parte de estados, gobiernos, ejércitos y partidos políticos ha sido algo habitual y forma ya parte de nuestro día a día pero...¿de dónde viene el término y la idea de la propaganda?

Para buscar sus orígenes hay que retrotraerse a la Europa del siglo XVII. Poco después de la Contrarreforma católica contra la explosión de la reforma protestante que surge en el siglo XVI en el norte de Europa, el papado romano se propone volver a liderar el mundo cristiano universal y ser un foco de expansión de sus ideales católicos romanos a todo el mundo.

Con este objetivo, el Papa Gregorio XV publica el 22 de junio de 1622 su bula papal "Inscrutabili Divinae Providnetiae", que daba inicio a la creación del organismo papal conocido actualmente como la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (C.E.P.), pero conocida comúnmente desde sus inicios y hasta 1982 como la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe o "Propaganda Fidei", apareciendo por primera vez en la historia el concepto de "propaganda" tal y como la conocemos y usamos a día de hoy con el objetivo de promocionar y expandir unas ideas.

El objetivo de la Congregación, actualmente dirigida por el Cardenal Fernando Filoni, era la transmisión y divulgación de la fe católica por todo el mundo, especialmente centrado en iniciativas misioneras por los países no cristianos, especialmente asiáticos, africanos y americanos, con el apoyo, coordinación y orientación de la Iglesia Católica romana, y tenía originalmente su sede central mundial en el Palazzo Ferratini de Roma, ubicado en la parte sur de la conocida Piazza di Spagna, y diseñado por los arquitectos Gianlorenzo Bernini y Francesco Borromini. 

Sin embargo, con el estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial, el concepto de propaganda, hasta ahora vinculado con la propagación misionera de la fe católica por todo el mundo, cambia radicalmente de significado y de uso, cuando la mayor parte de los países y bandos beligerantes del conflicto, se lanzan a una campaña masiva de propaganda, pero en esta ocasión, de los ideales nacionalistas y belicistas que cada país y cada bando le interesaba propagar para difundir su causa y desmoralizar al enemigo, principalmente a través de grandes pósters o carteles, libros, o canciones patrióticas, algo inédito hasta el momento  y casi elevado a la categoría de industria de guerra.

Esta idea se volvió a retomar y elevar hasta extremos exagerados y masivos durante la Segunda Guerra Mundial en 1939, por parte tanto de la Alemania nazi como de los países aliados de la guerra, que inició un uso sistemático de la propaganda política en época de guerra y de paz que se sigue usando hasta nuestros días, pero que se inició en el siglo XVII con un uso muy diferente.

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cevang/documents/rc_con_cevang_20100524_profile_sp.html

jueves, 19 de octubre de 2017

Utrecht; adiós al imperio español




Con la muerte del rey Carlos II de Austria en 1700, se producen nuevas tensiones y contradicciones internas en el seno de la élite política española, entre facciones que representan dos modelos opuestos y que protagonizan la primera gran guerra civil moderna de España, la guerra de sucesión española de 1700-1714. 

Por un lado, el modelo austracista, descentralizador, defensor de los fueros aragoneses y del mercado comercial mediterráneo liderado por el Archiduque Carlos de Habsburgo, hijo del emperador Leopoldo I de Habsburgo y, por otro lado, el modelo borbónico-francés, centralista, modernizador y basado en el modelo político-económico castellano, que será quien triunfe en la figura del nieto del rey Luis XIV de Francia,  Felipe de Anjou (Felipe V de España), e inaugure la aun reinante Casa de Borbón en el trono español.

Sin embargo, esta guerra de sucesión afecta a toda Europa, que apoyan a uno u otro bando; al bando austracista, además de la Corona de Aragón, lo apoya el Sacro Imperio, las Provincias Unidas, Inglaterra, y Portugal, y al bando borbónico, además de la Corona de Castilla, lo apoya Francia, y otras provincias menores.

A pesar del desequilibrio de fuerzas, sorprendentemente la guerra es ganada por los borbónicos,viéndose Europa obligada a reconocer a Felipe V de Borbón en el trono español, pero la victoria le costará cara y la Europa mayoritariamente anti-borbónica exige el fin de las posesiones del viejo imperio español en Europa que pasa, así a perder casi todo su imperio.

En 1713-14 se firma el Tratado de Utrecht-Rastatt que pone fin a la guerra de sucesión española y supone la pérdida de las posesiones hispanas en Europa. 

En dichos tratados, Europa exige la entrega de Flandes, el Milanesado, los Países Bajos, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Menorca y Gibraltar, que son cedidas a los ingleses, saboyanos y austriacos, poniéndose fin a varios siglos de presencia española.

http://metahistoria.com/novedades/los-tratados-de-utrecht-1713-1714/

Los restos de la Santa María



Esquema, elaborado por ABC, con la posible ubicación en Haití (que, junto a la República Dominicana, forma parte de la isla "La Española"), de los restos del mítico barco "Santa María", uno de los tres (junto a la Niña y la Pinta) navíos españoles que se lanzaron al descubrimiento de América en 1492.

La Santa María, propiedad del navegante cántabro Juan de la Cosa, era presumiblemente la nave en la que viajaba el propio Cristóbal Colón y, tras la llegada a las Antillas el 12 de octubre de 1492, encalló durante el primer viaje colombino en diciembre de 1492 frente a las costas haitianas, donde se estableció el primer poder español.

Parece ser que parte de sus maderas fueron usadas por los españoles para construir el que fue el primer asentamiento español en América, el llamado "Fuerte Navidad", destruido por los nativos locales a inicios de 1493. Con los restos no utilizados del navío se tiene poca información de lo sucedido pero parece que cayeron en el olvido o fueron abandonados, pasando a ser devorados por la tierra, debido al avance de la costa en todos éstos siglos de historia.

En el siglo XVIII, en una zona cercana a la costa norte haitiana donde encalló la nave, se encontró enterrada en una plantación un ancla, adjudicada a la nave y actualmente expuesta en el Museo del Panteón Nacional de Haití.

La controversia por los restos de la nave se destapó en el año 2014, cuando un arqueólogo estadounidense llamado Barry Clifford anunció a bombo y platillo el descubrimiento bajo las aguas de la costa norte haitiana, de los posibles restos de la mítica nave española, generando un fuerte debate, que perdura hasta nuestros días, sobre si los restos de la Santa María yacen en el subsuelo o bajo las aguas de la costa haitiana.